Principal Getafe Y a Ángeles y a su hijo, no les permitieron quedarse

Y a Ángeles y a su hijo, no les permitieron quedarse

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  • El desahucio, programado para esta mañana, se ha llevado adelante por la negativa del propietario a negociar
  • Los Servicios Sociales ofrecen tres días en un hostal y después «a buscarse la vida». La PAH Getafe consigue ampliarlo a 7 días

 

No se pudo. Pese a que más de medio centenar de vecinas y vecinos trataron de paralizar e impedir el desahucio, Ángeles de 67 años y su hijo de 44 se quedaron en la calle. En la acera, sus pocas pertenencias custodiadas por los vecinos y vecinas que, entre sollozos, gritaban que «siempre ganan los poderosos, los más fuertes, los que más dinero tienen», mientras varias patrullas de policía nacional permanecían impertérritas cruzadas de brazos. Alguna integrante de la PAH Getafe gritó «estáis para ayudar a los vecinos y vecinas, pero os ponéis del lado de los poderosos. Algún día seréis vosotros los que lloréis». Al final, el abogado de la propiedad, el dueño de Almacenes Emilio Muñoz, no quiso negociar ninguna solución pese a disponer de otras cuatro viviendas vacías en el edificio. Tras la aparición en la calle de Ángeles y su hijo, a través de un micrófono se pidió «un abrazo común», y uno a uno de los presentes, se fundieron en un solo abrazo para mostrar su solidaridad con Ángeles. Tras esto, se gritó «Ángeles, no estás sola».

Atrás quedaban 12 años de alquiler en la vivienda. Ángeles, pensionista, fue la última inquilina en abandonar el inmueble, tras la renuncia del resto de alquilados a seguir residiendo en el edificio, toda vez que el propietario había subido, de forma exponencial, los alquileres. A ella, que cobra una pensión de 600 euros, le dieron a elegir. O pagaba los 500 euros de alquiler o abonaba los gastos mínimos de sus necesidades básicas. Inclinó más la balanza el hambre y el frío y decidió pagar la comida y la electricidad.

Tras el desahucio, la primera decisión, tomada en una rápida asamblea en la calle, marchar hacia el Hospitalillo de San José, sede de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Getafe para buscar una solución a Ángeles y a su hijo. Así, los presentes fueron portando las pocas propiedades de los recién desahuciados: una vieja nevera, una mesa camilla, algunas cajas con libros, un cuadro, un viejo ordenador… Al llegar a la puerta del Hospitalillo de San José, varios policías locales les impiden el paso. Comienzan los gritos, algunos pequeños empujones que, finalmente, se convierten en una avalancha humana que la policía no puede contener. Entran dentro del recinto y depositan los enseres de Ángeles y su hijo en el recibidor. Allí, se encuentra la escalera que da acceso a los funcionarios y a la concejal de Servicios Sociales, Teresa Rodríguez del Partido Popular. Otra barrera de policía local impide a los integrantes de la PAH Getafe y los movimientos sociales del municipio subir las escaleras. Se produce otra avalancha que tampoco pueden contener los policías. Más gritos: «esta es la casa del pueblo», «dejadnos luchar por nuestros vecinos», «sí se puede», «de aquí no nos vamos, sin una solución»…

Tras estos primeros momentos de tensión, hay una concentración en el patio interior. La policía local se concentra en las escaleras y las bloquea. Aparecen algunas patrullas de policía nacional. Vuelven los gritos de apoyo a Ángeles. El frío es intenso esta mañana, pero las personas aguantan impávidas a que se produzca un encuentro con los responsables municipales. Tras un rato de calma, aparece en escena el jefe de policía local de Getafe, que anuncia que la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Getafe recibirá a tres personas. Se produce una reunión para decidir quiénes van a acudir. Finalmente, lo hará Ángeles, su hijo y una representante de la PAH Getafe. El primer acercamiento no augura una buena solución. Según la representante de la PAH Getafe, los responsables municipales alegan desconocer que esa mañana iba a producirse un desahucio, sin embargo, una carta de los Servicios Sociales firmada y dirigida a la afectada, demuestra lo contrario. En la carta, tal y como publicamos ayer, el Ayuntamiento por medio de un técnico municipal reconoce en el mes de octubre la fecha del desahucio y anuncia que los Servicios Sociales no pondrán ninguna vivienda municipal a disposición de los desahuciados.

La reunión con la concejal de Servicios Sociales se dilata en el tiempo. Tras ella, y ya rozando las 14:30h, los afectados regresan con el resultado de la negociación. El Ayuntamiento de Getafe propone el pago de 3 días en un hostal, después «tendrán que buscarse la vida». La PAH Getafe consigue que el pago se alargue al menos una semana. Además, se pide al Ayuntamiento que ponga en disposición de los afectados una vivienda municipal con un alquiler social al que puedan hacer frente con su pequeña pensión, pero según informa la PAH Getafe a este medio, la concejal de Servicios Sociales, Teresa Rodríguez, reconoce no tener ninguna vivienda disponible y anima a los afectados a «apuntarse a la lista de espera para acceder a una de las viviendas sociales del Ayuntamiento de Getafe». Cuando se le pregunta por el tiempo de espera, y el trámite a realizar, se encoje de hombros y pregunta al trabajador social presente en la reunión, el cual también reconoce no tener ninguna idea. «Vergonzoso» es la palabra que usan desde la PAH Getafe para resumir esta situación. Además, los Servicios Sociales se comprometen, no por escrito pese a solicitárselo los afectados, a ayudar durante tres meses al pago del alquiler de una vivienda pero para la PAH Getafe «es una solución irreal. «¿Quién va a alquilar, en Getafe, una vivienda con unos ingresos totales de 600 euros?, ¿de verdad cree Juan Soler y Teresa Rodríguez que una familia va a conseguir que alguien les alquile una vivienda por 300 euros?, ¿creen que la ayuda que ofrecen, y no por escrito solo de palabra, de 300 euros al mes durante solo 3 meses, consigue que una familia al borde de la exclusión social encuentre un techo bajo el que vivir dignamente?».

Ángeles se encuentra destrozada. Pero no se encuentra sola. Desde la PAH Getafe van a seguir luchando para conseguir que tanto ella como su hijo puedan vivir de forma digna, bajo un techo, ahora que llega el frío. «¿Es lo mínimo que se le puede exigir a unos gobernantes, no?» se preguntan desde la PAH Getafe. «Mientras Juan Soler va con los gastos pagados a París varios días por una empresa objeto de investigación por una presunta trama de corrupción, las vecinas que él dice representar se quedan en la calle, al frío del otoño. Esperemos que el gris invierno político de Juan Soler y sus concejales llegue lo antes posible», afirma un anónimo participante que porta una camiseta en la que puede leerse «Sí, se puede».

 

 

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