Principal Opinion A-Cierto Pleno Acierto Pleno: La comisión de la comisión del comisionado por omisión

Acierto Pleno: La comisión de la comisión del comisionado por omisión

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Aún estoy rumiando lo vivido ayer en el Pleno de Getafe. Un Pleno que cada día abochorna más, y que va camino de convertirse en una especie de mito de Sísifo, como bien se ocupó de explicar el concejal de Ahora Getafe Hugo Paternina en una de sus intervenciones. Da igual lo que hagamos o lo que digamos. Cada Pleno es como si la piedra cayera desde lo alto de la montaña, por mucho que nos afanemos, ¡oh pobres espectadores!, en volver a subirla de nuevo. Y da igual, porque aunque en el mito de Sísifo un águila le atacaba el hígado mientras subía la piedra, en estos Plenos, a veces, es una gaviota quien picotea nuestras higadillas. Tal cual.

Comencemos con el tema recurrente de los sueldos, las liberaciones y parné variopinto. El que esto escribe ha perdido la cuenta del número de veces que se han tratado, en ese lugar enmoquetado y decorado con maderas que preside un retrato de dudoso gusto de los reyes actuales (de a 14.000 euros el kilo), el qué hay de lo mío. Pueden darse todo tipo de argumentos, cábalas y tantos porcentuales, que no me salen las cuentas. Si esto iba de tener un sueldo para poder dedicarse a la política, mucho me temo que cuanto menos hemos de sentirnos engañados aquellos a los que se nos vendió otra cosa. En esas estaba, tratando de digerir el asunto, cuando el voto favorable del Partido Popular me devolvió a la realidad. ¡Zas!

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Pleno de Getafe. Imagen @JosefaNavarrol

La propuesta que más ha dado que hablar desde ayer, y que aún sigue resonando, fue el voto en contra de Ahora Getafe a una moción del Partido Popular que pedía el apoyo del Pleno a los tres policías locales de Getafe, condenados por la Audiencia Provincial a 15 años de prisión por unos hechos acaecidos en el año 2011, y que está pendiente de recurso en el Tribunal Supremo. Sorprende la volatilidad con la que se despachan las sentencias. ¿Que no me interesa?, pues se habla de procesos turbios, de juicio político, de amaño de pruebas o de falta de las mismas. ¿Que me interesa?, pues hablo de respeto a la justicia, que el Pleno no es el órgano donde han de dirimirse esos asuntos y que se está, pero no se  les espera. El querer soplar y sorber a la vez. Un auténtico ejercicio de funambulismo en la cuerda sin red, que comienza a pasarle factura a una candidatura que, desde hace tiempo, ha perdido toda oportunidad de arrojar algo fresco al Ayuntamiento. ¡Zasca!

Todo lo contrario. Lejos de traer ese aire fresco y de llevarse a otra parte el olor a rancio, los concejales parece que han entrado en una curiosa espiral de la que, o bien no quieren salir, o bien no saben cómo hacerlo. Porque crear comisiones debe tener algo de engancha, como el tabaco o el alcohol. La comisión del caso Jeromín, la comisión de seguimiento de los acuerdos de Pleno, la comisión del consejo de redacción del boletín municipal o la comisión de la comisión a resultas de una comisión hecha por comisiones. La frase «Si algo no quieres que funcione, monta una comisión», que se atribuye tanto a Perón como a Napoleón, da buena fe de lo que sucede en este municipio, en el que estoy seguro que hemos batido la marca en comisiones municipales en menos de siete meses del libro Guinness.

Y así, entre reproches, insultos (que los hay, y muy graves), entre las realidades paralelas de los populares que viven en una dimensión cuando gobiernan, pero se trasladan a otra cuando están en la oposición, pasó lentamente un Pleno insustancial, anodino, aburrido, caótico… Hay torturas chinas mucho menos dolorosas, por lo que algunos pedíamos un armisticio, una rendición en toda regla sin condiciones… sin suerte.

Llega el punto final, y otro despropósito se avecina. El cuidado del Cerro de los Ángeles, en el que parece que hay una plaga de insectos que amenaza con dejarlo hecho un erial. Veamos. Un convenio firmado por el gobierno del ínclito Juan Soler, que exonera de todo, o de casi todo, a la Comunidad de Madrid y a la Iglesia Católica, propietaria del terreno. Unos técnicos municipales que se ven incapaces de contener la voracidad de la plaga, una sequía, y algo de ignorancia, hacen que el Pleno se salde con todos los votos a favor, salvo de nuevo el de Ahora Getafe. ¡Otro Zasca!. No entiendo nada. Trato de procesar la información, releo la convocatoria, repaso las intervenciones de unos y otros, pero no encuentro el sentido de ese voto contrario, ni siquiera el de la explicación que se da al mismo. Será que llevo varias horas sentado frente a la pantalla y algo me he perdido por el camino.

Cuando todo parece acabar, y con ello conseguir la paz espiritual y el descanso del guerrero que tanto se merece quien es capaz de soportar uno de estos Plenos, el secretario municipal amenaza con incluir otra propuesta fuera del orden del día, hecha a última hora a través de una urgencia por el Partido Popular. Me froto los ojos. No puede ser que quieran gastarnos esa broma macabra, a estas horas, con nocturnidad y alevosía.

Menos mal que impera la cordura y se retira el punto. Pero ya era tarde, la gaviota volvía a picar nuestros hígados y la piedra caía, otra vez, montaña abajo.

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