Principal Getafe El Cine Palacio, un trozo de historia de Getafe reducido a escombros

El Cine Palacio, un trozo de historia de Getafe reducido a escombros

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Los vecinos y vecinas de Getafe se paraban a mirar las obras de demolición del Cine Palacio, situado en la avenida Ramón y Cajal nº 3. Incrédulos, comprobaban como un trozo de la historia de Getafe se convertía en escombros. Con cada golpe de maza, el Cine Palacio, o Cine Alba o Cine «del Gordo», desaparecía para siempre. Y con él, las vivencias de miles de vecinos y vecinas, que acudieron a sus proyecciones.

Con la llegada de los multicines, en los años noventa, el Cine Palacio echó definitivamente el cierre, hasta que hace dos años, el Gobierno de Juan Soler (PP) decoró su fachada con un gigantesco «Smiley», realizado con cientos de CDs, tornillos y tuercas, dentro del denominado «Proyecto Genuino». El edificio, en manos privadas, carecía de protección oficial que lo defendiera de los golpes del piquete.
En los últimos tiempos, el cine era utilizado como almacén anexo a una tienda de «todo a un euro», regentado por ciudadanos chinos, que lo habían alquilado a la propiedad.

El Smiley de Soler

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El cine, o lo que quedaba del cine, volvió a tener protagonismo en el año 2014. Ese año, el Ayuntamiento de Getafe, gobernado por Juan Soler (PP), decoró su fachada con un «smile» gigante, compuesto por 20.000 cedés diseñado por la Escuela de Diseño IADE y realizado por los niños de la Asociación Murialdo con sus propias manos y siguiendo un plano de diseño específico debido a su enorme tamaño, según anunciaban los propios diseñadores.

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Foto Escuela de Diseño IADE

Un poco de historia

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Foto del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?»

Fue a mediados de los años 30 del siglo pasado cuando ante la comisión de policía urbana se presentó el proyecto de construcción de lo que iba a ser el primer «cinematógrafo» permanente del municipio, porque previamente se habían hecho proyecciones en locales y salones de baile. Es, por lo tanto, en 1935, cuando se construye el cine estable en un solar de la calle Juan Tolo (actual Ramón y Cajal), que en ese momento estaba en las afueras del pueblo. El solar era propiedad de las hermanas Tomasa y Felisa Palacio San Clemente, hijas del General Palacio. Tomasa había contraído nupcias con José Alba Valdecasas, y es quizá por este apellido, por el que el cine toma su primer nombre: Cine Alba.

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Foto del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?»

El arquitecto Antonio Sala junto con el aparejador Antonio Galeote Lázaro, idearon un salón de proyecciones muy digno, tanto, que podía competir en igualdad de condiciones con otros cines de la capital de España. Utilizando el estilo racionalista, levantaron una amplia nave decorada con mucho gusto. La obra fue llevada a cabo por los constructores Julio y Juan Galeote, en ladrillo con la estructura de hierro cubierto por un tejado a dos aguas. La construcción, de forma rectangular, ocupaba un tercio del solar dejando el resto para el patio que servía para desalojo de la sala de proyecciones. La fachada, levantada en dos alturas, era simétrica y se le añadió un cuerpo lateral, que no era más que un simple muro decorado de igual forma que el resto del edificio.

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Foto del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?»

Tal y como destaca el blog Cines de Madrid «su fachada se decoró con largas y esbeltas hileras horizontales de ladrillo macizo fino rojizo que destacaban de los paños lisos enfoscados y pintados en tonos ocres, muy semejantes a los utilizados en otros locales de espectáculos de la capital tales como el cinema Fígaro, Barceló, o Europa. Una ligera y estrecha marquesina sobresalía sobre los tres huecos de entrada al local, único ornamento superfluo que rompía la continuidad de sus muros. Pequeños huecos simétricos decoraban su superficie, casi todos pertenecientes a los aseos instalados en las dos alturas, salvo los cinco superiores que daban luz y ventilación a la cabina de proyección. Otros dos huecos mayores en la planta superior inundaban de claridad el despacho de dirección y el botiquín. En lo más alto de esta fachada que culminaba en forma escalonada y sobre un paño liso únicamente rematado por una cornisa de ladrillo rojizo se diseñó un amplio cartel con el nombre del local, Cine Alba. A ambos lados de las entradas y de forma completamente simétrica se instalaron las taquillas, una a cada extremo, y las carteleras bajo dos de los huequecillos de ventana de los aseos. Toda la carpintería se realizó en madera de roble y se coloreó al óleo».

En el mismgetafe_cine_palacio_interior_po blog, continúan describiendo cómo era el cine en su interior: «El vestíbulo principal de la planta baja se había decorado de igual forma que su fachada, evitando cualquier adorno superfluo limitándose simplemente a pequeñas molduras de escayola en sus techos tras las que se escondían las lámparas de iluminación por incandescencia. Los suelos se habían solado con baldosín hidráulico imitando mosaicos de igual forma que los aseos.  Desde este vestíbulo y a través de tres huecos con cortinajes se daba paso al patio de butacas, el cual tenía una pronunciada pendiente hacia la pantalla. Las tres entradas estaban compuestas por dobles puertas que se abrían hacia el exterior para poder desalojar el local en el menor tiempo posible, y daban acceso a un amplio vestíbulo. A la izquierda se hallaban dos puertas, una de entrada a la minúscula taquilla y otra a uno de los aseos, junto a estas se extendía una amplia barra bar. Justamente enfrentado a estas se encontraban otras dos puertas con la misma finalidad  y una amplia escalera que en tres tramos subía hasta el piso superior y bajo la cual se estableció una salida al patio lateral. Esta planta que se extendía únicamente sobre la crujía delantera se hallaba dividida en aseos, almacén, vestíbulo de descanso, dos pequeños palcos para la empresa, botiquín, oficina y contaduría. Además existía una estrecha escalera que se encaramaba sobre una estructura completamente ignífuga donde se estableció la cabina y el cuarto del operador. El suelo del patio se había realizado con tarima de madera soportada por rastreles del mismo material que habían sido tratados con un producto ignífugo para evitar que ardieran. Sobre este se colocaron 750 butacas fabricadas por la casa Juan Peinado ya había realizado importantes trabajos en otros cines de renombre como el Salamanca. El decorador escultor Ángel Moya había decorado las paredes con un alto friso de color rematado por un perfil longitudinal dorado, del techo que era muy alto y liso pendía de la cubierta metálica, y se realizó con escayola y cañas, se decoró únicamente con amplias y trabajadas molduras laterales. Varias lámparas con globos de cristal traslucido iluminaban el patio de butacas, y al fondo el escenario bajo el cual se había creado espacio para la orquesta que acompañaba a la proyección. Rodeando al pequeño hueco que escondía tras los cortinajes la pantalla se había realizado un laborioso trabajo de escayola que centraba las miradas de los espectadores. A ambos lados de la embocadura dos ojos de buey ciegos decoraban el amplio muro. En la parte posterior del edificio se construyó una hornacina que sobresalía del resto del inmueble y donde se colocaron los altavoces para el sistema sonoro que poco a poco se iba implantando en todas las salas de proyecciones. En el muro lateral izquierdo se crearon tres huecos con puertas para la evacuación del local que daban a un patio lateral que desembocaba en la propia calle de Ramón y Cajal, junto a la entrada del cine. Ademas se establecieron una casa para el conserje y varios almacenes. Contaba el cinematógrafo con un potente sistema de calefacción de carbón por agua caliente que se hacía tangible a través de varios radiadores instalados por todo el edificio. El cine abrió sus puertas con el nombre de Palacio, apellido de sus propietarias, en diciembre de 1935 con toda la pompa y el boato que se esperaba, programando cintas de segundo reestreno que llegaban de la capital. Incluso apareció en alguna publicación de la época tal como ‘La Libertad'».

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Foto del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?»

Finalmente, «en los años 60 se reformó y se borró por completo su original decoración racionalista interior. Las nuevas tendencias, paredes enteladas y frisos de maderas, techos con materiales de mejor acústica, pantalla de mayor amplitud, y butacas más cómodas lanzaron nuevamente al cine Palacio a la cabecera de las salas de Getafe. Exteriormente se eliminó parte de su fachada, la correspondiente a la salida de emergencias y este solar fue edificado. Las amplias puertas de entrada eran suficientes para desalojar a los espectadores que se congregaban en su interior, aunque se siguió conservando parte del patio lateral que paso a utilizarse únicamente de almacén. Además se construyó una marquesina metálica más larga que abarcaba toda su longitud, cubriendo las taquillas y carteleras y sirviendo además para reclamo de los transeúntes. Con programación en sesión continua prosiguió su andadura hasta casi finales de los años 80 cuando cerró definitivamente. Muchos pensaron en ese momento en una reconversión en discoteca pero no se llevó a cabo ninguna reforma en el local. Permaneció cerrado durante décadas hasta que en los años 90 fue asaltado por toxicómanos que incluso pernoctaban en su interior. De ello se hicieron eco algunas publicaciones y por esa razón el edificio fue tapiado esperando un nuevo uso. Se desmanteló su marquesina para evitar derrumbes y en el mismo lugar sigue cerrado y maltrecho».

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Foto del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?»

Recuerdos…

Entre los viandantes, que paraban para comprobar que no se trataba de una obra de reforma, sino de la demolición del cine, caras de incredulidad y extrañeza. Nadie esperaba encontrarse con el derribo de aquel lugar donde un día disfrutaron de una película en compañía de amigos o familiares. Como nadie, ningún concejal o partido político, ha puesto el grito en el cielo ante la pérdida de este símbolo, ni siquiera ha hecho por intentar impedir que el cine forme parte, para siempre, del pasado.

Luis Miguel, vecino de Getafe, comentaba en las redes sociales «en este cine vi mis primeras películas a las 16:30 en horario infantil. También el tiempo pasa y pasé a ir con mi chica a las sesiones de tarde. También recuerdo los primeros mitines políticos en los años 78/79 en especial uno de Ignacio Gallego (qué tiempos). También recuerdo a esos carameleros con sus cestas y sus chaquetas blancas (impolutas) compitiendo a ver quien vendía mas chuches en el descanso, y claro el cigarrito de rigor en la adolescencia, y ese entorno tan lindo porque, síi señor el cine «del Gordo» era muy bonito incluso más que el Cervera. Que buenos momentos».

Con el cine Palacio se va el primer cine, y el último, de los que llegaron a mezclarse con las viviendas en el entorno urbano del municipio. Un cine referente en otras épocas, y cuya fachada, erguida al horizonte, ha visto como Getafe se ampliaba y desarrollaba, dejándolo en el centro de la localidad.

Hoy no es más que un recuerdo. Que no vamos a olvidar.

 

(1). Fotografías y planos, así como algunos textos extraídos del blog: «¿Dónde están los cines de Madrid?» de David Miguel Sánchez Fernández, a quien desde aquí agradecemos profundamente su interés y cariño por los cines de Madrid, especialmente por los de Getafe.

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