Principal Opinion Editoriales Editorial: La culpa fue del Cha-cha-chá

Editorial: La culpa fue del Cha-cha-chá

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Paz Álvarez, concejal del PP de Getafe declara en los juzgados. Foto: Getafecapital.com

 

Estos días de frío polar, asistimos a la toma de declaraciones de todos los investigados (anteriormente denominados imputados) en el ya conocido “Caso Teatro”. Treinta y dos personas, hasta el momento, entre políticos, exasesores, técnicos municipales y empresarios desfilan, o desfilarán, por la sede de los juzgados de la localidad para tratar de arrojar luz sobre las presuntas irregularidades encontradas en la adjudicación de varios contratos.

Las declaraciones que más expectación generan, por los cargos que ocupan, son las de los cinco de los nueve concejales del Partido Popular que están investigados en la causa, y a los que la Policía, en sus informes enviados al juez, señala como máximos responsables de las presuntas irregularidades cometidas en este proceso, tal y como indicaba la demanda penal que interpuso Roberto Benítez, el vecino de Getafe y editor de ELBERCIAL.COM, que se atrevió a poner en jaque al equipo de Gobierno de Juan Soler.

En un primer momento el equipo de Gobierno de Juan Soler explicó que no existía ningún tipo de irregularidad o corrupción en estos contratos y que se trataba de simples “errores administrativos”. Sin embargo, cuando han sido preguntados por el juez con las pruebas en su contra, los concejales y asesores de Juan Soler han alegado ignorancia absoluta de lo que firmaban, afirmando que ellos solo firmaban lo que les daban los técnicos del Ayuntamiento, según informaciones publicadas por el diario El Mundo.

Todavía no sabemos si Juan Soler y su equipo de Gobierno serán declarados culpables o no, eso lo dirán los jueces. Pero de lo que sí estamos seguros es de la desvergüenza y la falta de ética de un Gobierno que sometió a los colectivos de Getafe y a los técnicos del Ayuntamiento a continuas presiones, ninguneo, cambios arbitrarios en puestos de trabajo y filias y fobias que, de forma caprichosa, hacían zozobrar las vidas de los trabajadores municipales y los vecinos de esta ciudad. Tampoco hay que olvidar la amenaza permanente que supuso la reforma laboral del PP que flexibilizó al máximo las condiciones de despido de los empleados municipales, la mayoría interinos.

La idea de culpabilizar a los técnicos municipales de lo que hacía su Gobierno no es nueva en la dialéctica de Juan Soler, quien en más de una ocasión culpó a los Técnicos Municipales en ruedas de prensa públicas de los errores y desastres de su gestión. Sin embargo, en este momento la situación es diferente. Ahora no está en juego la buena o mala gestión política de un Gobierno. Ahora están en juego las responsabilidades penales que podrían derivar en penas de cárcel para las personas que participaron en un proceso de adjudicación de dinero público.

Como mínimo es un insulto a la inteligencia pensar que los técnicos municipales pudieran crear una trama para adjudicar contratos públicos a nadie, y mucho menos que convencieran a los concejales y al propio Juan Soler para que firmaran “cosas” sin leerlas. De haber sido así, deberían haber abandonado sus cargos 5 minutos después de declarar esa majadería ante el juez por inutilidad y manifiesta irresponsabilidad en la gestión de los recursos públicos. Como podemos ver, todos siguen en sus sillones del Ayuntamiento… blanco y en botella.

Estamos convencidos de que los técnicos municipales son, en su gran mayoría, personas con una alta cualificación y una condición humana y personal intachable, que sienten que su trabajo es el servicio público y, por tanto, dan todo lo que pueden de sí para satisfacer las necesidades de la ciudadanía.  Lo que es seguro es que los técnicos municipales están obligados a que seguir los patrones, las directrices y los mandamientos de sus jefes, los políticos que nos gobiernan, y no al contrario.

Veremos si los jueces se creen la versión del equipo de Juan Soler echándole la culpa a los técnicos municipales, o todo queda en una mala tarde en la que echarle la culpa al cha-cha-chá… que tú me invitaste a bailar.

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