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Cartas al director: El IBI que la Iglesia no quiere pagar (I Parte)

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Vista de la Catedral de Getafe

Este Pleno se lleva a debate el IBI que la Iglesia no quiere pagar. Cinco minutos de intervención solo dan para apuntar. Habrá que ser precisos pero aún así soy consciente que dejaré cosas en el tintero. Por eso publico estos dos artículos. Mi agradecimiento al medio que lo publica. Un lujo.

En primer lugar, señalo que la propuesta llega de Europa Laica y de la Asamblea Ciudadana. Es de recibo reconocer su paternidad. También llega a través de la moción de las bienvenidas civiles, lo que me alegra porque ya dijimos que tendría su recorrido.

En segundo lugar este asunto muestra todas sus ramificaciones a partir de su estudio detallado. La frase sería: el IBI que la Iglesia lucha por no pagar y los poderes le permiten. El Ejecutivo con el Concordato y subsecuentes; el Legislativo posicionándose a favor de parte; y el Judicial torciendo la interpretación de la ley siempre en su favor. Siempre.

No es una cuestión de tradición, ni menor. Se trata de un entramado duro como una soga. En febrero solicitamos la relación de bienes exentos del IBI. Quien lo haya tramitado, chapeau por su eficiencia y su buen hacer. Publicamos el informe detallado, es decir, arrancamos el tronco del suelo. Las raíces, que son profundas, apuntan a caminos múltiples como en el Libro de Isaías.

Primer camino: exención del IBI o la primera parte de la parte contratante

La Ley dice que la Iglesia no paga IBI. Lo importante de esta afirmación no es que no pague el IBI, sino definir qué es Iglesia. Porque TODO lo que sea Iglesia, NO paga. Si preguntamos al transeúnte corriente, Iglesia es el edificio donde la gente reza. A lo sumo un centro educativo, Cáritas y tal. Pero… ¿y una parcela en el polígono, o una vacía, o el inmueble de una empresa editorial? ¿Es eso también Iglesia a efectos fiscales? ¿Quién decide esto?

Hasta hace bien poco era la propia Iglesia la que podía inmatricular propiedades gracias a la Ley Hipotecaria de 1946. A mayor abundamiento Aznar profundizó en esa norma para que la Iglesia, y sólo la Iglesia, pudiera inscribir centros de culto y otras propiedades que no estuvieran registradas. Con un único requisito además: la certificación de Obispo, que ejercía de notario. Pero por si fuera poco las administraciones, incluidas las locales, han cedido parcelas a la Iglesia para la construcción de centros de culto… o no.

Por tanto es la misma Iglesia la que, asignando a un inmueble un CIF que comienza por la letra R, decide cuáles son Iglesia, se dediquen o no al culto. La Mezquita de Córdoba, vendida por 30 euros. ¿A quién le extraña?

Segundo camino. El Impuesto de Sociedades y la parte contratante de la segunda parte

La exención del IBI para todas las propiedades genera un problema de encaje moral que deviene en jurídico para algunas de ellas y que se resuelve torciendo la interpretación de la Ley. Resulta difícil justificar que una propiedad cuyo uso es una actividad comercial deba estar exenta del pago del IBI. Es el caso, por ejemplo, de una editorial, un negocio como otro cualquiera.

En Sentencia del 4 de abril de 2014 el Tribunal Supremo dejó dicho que las entidades de la Iglesia afectas a explotaciones económicas no pagan IBI siempre que sus rentas se encuentren exentas del Impuesto sobre Sociedades en virtud del art. 7 de la ley 49/2002. La pregunta entonces es: ¿Las rentas de qué explotaciones económicas están exentas del pago del Impuesto de sociedades? Pues las obtenidas por entidades sin fines lucrativos que procedan de actividades económicas de elaboración, edición, publicación y venta de libros, revistas, folletos, material audiovisual y material multimedia.

Las editoriales encajan en esta enrevesada definición: primero se consideran Iglesia porque así lo decide la propia Iglesia; segundo están exentas del Impuesto de Sociedades, aunque lo son y generan actividad económica, porque la Ley 49/2002 así lo consigna; y tercero, no pagan IBI porque están exentas del de Sociedades. Había que hilar fino para justificar la exención, pero la Ley admite todas las interpretaciones que sean necesarias. No cabe duda que la Iglesia tiene suerte.

Tercer camino. ICIO. Haga el favor de poner atención en la primera cláusula, que es muy importante

El Ayuntamiento de Getafe está personado en un pleito en Bruselas. Altísimos vuelos. Felicidades a todo el equipo que lo lleva porque nos consta que es un buen trabajo. La cuestión es que Escolapios, que es un centro educativo, no paga el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras). Obviamente esto representa un agravio con otras sociedades de educación, que cuando realizan una obra en su inmueble sí que pagan el impuesto correspondiente. ¿Por qué unos no y otras sí? Encaje de bolillos, recogida de azafrán. Lo del Impuesto de sociedades era un tirabuzón; lo del ICIO un mortal doble carpado hacia delante…. con los ojos vendados.

Hemos indicado arriba que los inmuebles vinculadas a la Iglesia se encuentran exentos del pago del IBI. Para esto del ICIO luego los tribunales interpretan: si un inmueble que pertenece a una entidad con un fin sin ánimo de lucro y que está vinculado a la Iglesia está exento del pago del IBI, entonces las obras que se realicen estarán exentas del pago del impuesto correspondiente. Pero sólo en ese caso. Sí; tienen que leerlo otra vez para entenderlo. A mí me pasa lo mismo. Incluso luego se complica más con requisitos y condicionantes respecto del porcentaje que se destina a esos fines sin ánimo de lucro, pero eso ya es de gollerías. Sin embargo, he aquí que una cuestión aparentemente superficial ha sido lo que ha permitido al Ayuntamiento dirigirse a Europa con todas las de la Ley.

Y es un toro que ha agarrado bien por los cuernos. Y por eso hay catorce países de la UE interesados en el fallo del Tribunal Europeo. Porque no será vinculante pero sí sentará un precedente difícil de rebatir por instancias inferiores. Y en España en concreto se podría dar un vuelco copernicano al modo al que se han venido interpretando las leyes. Ojalá.

Pero hasta ahora, aquí, la Iglesia no paga IBI; la Iglesia no paga Sociedades; la Iglesia no paga ICIO. La Iglesia dice qué es Iglesia para no pagar.

Desde un punto de vista fiscal la Iglesia no es un colectivo, sino la coartada para gozar de un PRIVILEGIO absoluto. Una Ley privada y arbitraria aplicada para grupo en exclusiva por el simple hecho de configurarse como tal. En la naturaleza del derecho la exención del pago de un impuesto tiene sentido si sirve para compensar o corregir una desigualdad. Pero la Iglesia no es un colectivo en situación de desigualdad. Ninguna razón objetiva hay para causar una legislación propia y beneficiosa. No existe hueco para una discriminación positiva. Entender que la Iglesia debe gozar de un privilegio es un acto de fe que en un Estado de Derecho ninguna cabida tiene. No somos despectivos. No odiamos a la Iglesia. No guardamos animadversión alguna contra los fieles. Sencillamente, trabajamos y luchamos por la supresión de los privilegios, vengan de donde vengan y afecten a quien afecten.

Enrique Herrero et alii

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