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Cartas al director: Menos excusas y más remunicipalizaciones

1998
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En un reciente artículo aparecido en la prensa local, Francisco Javier Santos, concejal de Deportes, intenta justificar, de una manera un tanto engorrosa, la decisión del gobierno municipal de volver a sacar a concurso el mantenimiento de las instalaciones deportivas, en vez de explorar su posible remunicipalización. Arguye que Ahora Getafe no ha puesto sobre la mesa ningún ejemplo de reversión de alguna privatización llevado a cabo recientemente. Es de suponer que no conoce el artículo donde yo mismo explico la remunicipalización del Servicio de Atención a Domicilio llevada a cabo por el Ayuntamiento de Pamplona. Entiendo que tampoco conocerá la llevada a cabo por parte del Ayuntamiento de Arganda del Rey de los servicios integrales de parques y jardines, o la más reciente (el pasado 1 de junio), llevada a cabo por el Ayuntamiento de Barcelona (apartado 37). En todas ellas, el personal de la empresa adjudicataria ha sido subrogado, bien por el ayuntamiento directamente (Pamplona), o bien por alguna empresa municipal (Arganda del Rey y Barcelona). Y lo que garantizará su puesto de trabajo no será una oposición en ninguno de los casos (a las empresas municipales no se accede por oposición; como mucho, en el caso de la asunción directa por parte del ayuntamiento, alguna prueba a determinar en el futuro dentro de un proceso de consolidación del personal, y esa prueba puede ser de muchos tipos -un concurso-oposición, por ejemplo, donde se valoren entre los méritos la experiencia y la antigüedad-, y siempre de manera negociada con los sindicatos). Esa prueba, por otro lado, supondrá que los trabajadores subrogados no han sido convertidos en funcionarios por la puerta de atrás, como algunos sostienen de manera malintencionada.

Pero vamos a lo que realmente nos interesa aquí y ahora: la remunicipalización del mantenimiento de las instalaciones deportivas en Getafe. Su privatización dio lugar al contrato más jugoso de todos los del Ayuntamiento: nada más y nada menos que 3.900.000 € anuales se lleva la empresa adjudicataria, Ferrovial Servicios S. A. U., por una gestión que ha estado en entredicho (recordemos, por ejemplo, las movilizaciones de los trabajadores en 2015 ante el incumplimiento del convenio). Los que defendemos la gestión directa de los servicios públicos lo hacemos por varias razones: la estrecha relación en nuestro país entre los casos de corrupción y las privatizaciones o adjudicaciones, el empeoramiento y encarecimiento para la ciudadanía de los servicios que han sido privatizados, la degradación de las condiciones laborales y, como ha sostenido en más de una ocasión el Tribunal de Cuentas (aquí y aquí, por ejemplo), porque las privatizaciones han resultado al final más caras para el bolsillo de los ciudadanos.

Es cierto que las leyes elaboradas por el PP dificultan el retorno a la gestión directa de los servicios privatizados (como es el caso de la nefasta Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, cuya derogación ha solicitado la FEMP), pero aun así, las remunicipalizaciones, como he ejemplificado más arriba, son posibles.

En un informe elaborado por la Delegación de Deportes a fecha de 29 de mayo de 2017 se pone de manifiesto la incapacidad de dicha delegación de asumir la prestación de los servicios que actualmente se desarrollan en las instalaciones deportivas. Esto es normal, dado el desguace de personal que la Delegación de Deportes ha sufrido en los últimos años, previo al proceso de privatización.

Sin embargo, lo que sorprendentemente no menciona el concejal Santos en sus intervenciones públicas, es que existe otro informe, facilitado también a los distintos grupos municipales, esta vez firmado por la asesoría jurídica de LYMA[i], que afirma que dicha empresa pública sí podría hacerse cargo de los servicios prestados actualmente por esta empresa privada. Estas son sus conclusiones:

  1. LYMA puede hacerse cargo del mantenimiento de instalaciones municipales deportivas, pabellones deportivos, centros cívicos, campos de fútbol y complejos deportivos municipales, para lo cual no necesita realizar ningún cambio en sus estatutos.
  2. Podría hacerse cargo también de la gestión directa de las instalaciones simplemente modificando el objeto social de LYMA para incluir expresamente el concepto “gestión directa de dependencias municipales”. Esa modificación no requeriría más que un acuerdo entre el gobierno y Ahora Getafe, pues la aprobación correría a cuenta de la Junta General de LYMA, de la que forman parte los 27 concejales del pleno, y los concejales del gobierno y Ahora Getafe sumaríamos 15, esto es, mayoría absoluta.
  3. Haría falta, por último, una encomienda de gestión, para lo cual no hace falta más que un decreto de Alcaldía.

¿Quiere una propuesta, señor Santos? Aquí la tiene: remunicipalice el mantenimiento de las instalaciones deportivas de Getafe a través de LYMA, subrogando a la totalidad de la plantilla. Como ve, es perfectamente factible. Es sólo una cuestión de voluntad política. Y así ganamos todos. Su gobierno, porque si quiere, se podrá apuntar el tanto. El pueblo de Getafe, por un lado, porque recuperará, a través de la empresa municipal, lo que legítimamente es suyo, y por otro, porque el servicio supondrá un ahorro a las arcas municipales (se ahorrarán tener que sufragar un beneficio empresarial). Y la plantilla, porque, al ser subrogada por LYMA, podrá disfrutar de las mejoras derivadas de su convenio colectivo, unas mejoras que sin duda merece por su trabajo.

¿Nos ponemos a ello o seguimos buscando excusas?

Javier Alcolea Rodríguez

 

[i] No se puede hablar de LYMA sin añadir dos cosas: la primera, la responsabilidad del gobierno municipal en el quebranto económico, el empeoramiento del servicio y el mantenimiento de la precariedad laboral en la plantilla de la empresa municipal. La segunda, la exigencia, una vez más, de la readmisión de los 26 despedidos. Ambas relacionadas con la necesidad de una defensa sin ambages, más allá de declaraciones vacías y mociones al pleno que no van más allá del saludo a la bandera, de las empresas y los servicios públicos, así como de sus empleadas y empleados.

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