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Cartas al director: ¿QUÉ PÚBLICA? (II). ¿PROGRAMA BILINGÜE PARA NUESTRAS HIJAS?. NO, GRACIAS. (2ª Parte)

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Decíamos en el post anterior que el modelo bilingüe implantado por el PP en la Educación madrileña era un misil contra la pública, vergonzoso y vergonzante, y que esta afirmación no es gratuita sino que descansa en argumentos sólidos. Y apuntamos entonces dos de ellos: que se trata de una medida impuesta y que representa un coste de oportunidad al situar todos los recursos al servicio de una idea que, además, es absolutamente inasequible.

Pero quedan razones más lacerantes aún.

 3.- Modelo excluyente

Parafraseando la cita que atribuyen a Einstein. En una partida de póquer la gata gana al hámster, el perro a la gata, el caballo al perro, la elefanta al caballo y el delfín arrasa. Pero si la timba se cita en la copa del árbol apostamos mejor por el mono.

Da igual el talento que atesore el nene, las aptitudes distintas o sus inquietudes. Sus ritmos de aprendizaje por supuesto que no cuentan. El modelo bilingüe perpetrado por el PP en Madrid es la colina de la hamburguesa. De nada vale nada si no to speak in English. Porque en un centro con placa es el alumnado el que debe adaptarse al modelo y no al revés. En palíndromo: el que no sepa subir al árbol se caerá de la orla. Aunque se apellide Bounarroti. O Spinoza.

Piensen esto con tranquilidad: en un lugar central del sentido común de un proyecto educativo debe residir la idea de que NO todo el alumnado posee la misma horma sino que su talento son muchos tipos y cada uno nace con el suyo. Se entiende ¿no? Unos no necesitan calzas y otros llevan mal que se las impongan.

El modelo bilingúe discrimina al alumnado y excluye a una parte; y lo hace en función del solo talento de su facilidad para aprender otro idioma. Si no sabes trepar lo llevas crudo. Y resulta una aberración pedagógica; que justo en el tiempo en el que se alienta la extensión de la escuela inclusiva; ahora que perseguimos que las diferencias se difuminen dentro del centro educativo; cuando los y las docentes centramos el esfuerzo en explotar las virtudes de cada pupilo y procurar que sus dificultades no lo sean; cuando trabajamos porque el hámster, la gata, el perro, la elefanta y el delfín puedan sacar partido de su talento dentro de un grupo, sea cual sea su habilidad preciosa y sea como sea como sea la manada… Cuando todo eso corre en el mismo sentido, entonces llega el modelo bilingüe y lo jode todito todo, con su manía de hacer tabla rasa sobre la base del inglés y de que juguemos todos en la copa del árbol, aunque no se sepa muy bien de qué va la partida. El mandril accedería a bajar al suelo, con sus amigos. Pero los del PP no lo entienden. Bueno; más bien es que tienen otros planes.

4.- ¿Qué planes? Segregarnos. No todos somos iguales.

Durante años en los coles de curas hubo puertas delanteras y de atrás que se abrían según el dinero. Y más cosas hubo, ya saben. Puertas que determinaban alumnos de primera y de enésima, porque no todas las familias merecían estar segregadas. Las con pasta que engordaban el cepillo y la casulla podían exigir que se conminara al resto a acceder por las de atrás.

Ahora es parecido. Las formas son 3.0 pero este tipo de escuela reproduce igual que aquella los roles de cada clase social. Al final del trayecto llegará el alumnado que sepa explotar el talento que quiere el sistema. Y también el que tenga muchos posibles, claro, que todo se compra. ¿Y el resto? ¿El hijo del obrero? Pues a la puerta de atrás. O se irá antes de entrar, con la mayoría. Hay que desinteresarle de la Universidad, la vieja conquista. Nuestra reivindicación actual.

Eso está ocurriendo hoy en día con este modelo nefasto. Ocurre en centros en los que hay sección bilingüe – para los que van bien y/o cuentan con apoyos -, programa  – en el umbral de la marginación – y secciones  no bilingües, o sea, el gueto. Y ocurre entre centros que conviven el uno frente al otro. Edificios distintos, condiciones diferentes para el profesorado. ¿Tratamiento hacia los nenes? Pues también diferenciado. No se engañen. Pretenden a los curas hace un siglo. Todo cambia para seguir igual.

Seguro que opinan que exageramos. Pero no. Imaginen estar a solas en una habitación con Aguirre, con Fígar, con Van Grieken y sin cámaras. Yo lo he pensado alguna vez. Bueno; más de una, la verdad. Yo les haría un par de preguntas:

– Disculpe Sr. / Sra. Si en el centro contiguo al de mi hijo hay un letrero que dice ”Excelente”… ¿Cómo califican ustedes el de mi hijo? Y si a mi hija no se le da bien el inglés… ¿Ustedes la separan y la meten en otro aula? ¿Hacen eso? ¿La segregan?

Cuando terminen con el artículo, en serio, pónganse esta ilusión como tarea y nos dicen el sumatorio.

5.- Competencia y creación de redes dentro de la pública

Queremos hablar en otro articulo de la libertad de elección de centro. Pero ahora podemos deshilar la madeja un tanto enmarañada: Miren lo mismo contado desde dos ángulos.

Su discurso es correlativo. Limpito de espinas sería así: 1.- Usted puede elegir centro. 2.- Si se puede elegir es porque no todos son iguales, hay diferencias. 3.- Si hay diferencias, unos serán mejores; jornada de puertas abiertas. 4.- Los centros compiten entre sí, como concesionarios por la matriculación. Alucinante. 5.– La elección de centro y la competencia entre centros, uña y carne.

Nuestro discurso va con la raspa, que es como debe pesarse el pescado. 1.- Visten la obligación como una libertad. Figuren esta escena habitual: dos coles contiguos, en la misma avenida. Con y sin placa respectivamente. Y una mamá deshojando la margarita. Este, el otro, este, el otro, este, el otro… Puede elegir, ¿verdad? Pues va a ser que no. Que no es que pueda; es que tiene que hacerlo. Puede elegir entre uno u otro. Pero si elegir es obligatorio entonces no puede ser una libertad. ¿Se imagina Usted eligiendo entre esta comisaría y la otra?. 2.- Orientan el criterio. Un centro tiene la placa y el otro no. Nos han vendido que los bilingües, tecnológicos, no digamos los excelentes, ofrecen una ventaja añadida respecto de los de su entorno. Pues ya está… ¿Dónde vamos a ir?. 3.- Destruyen la educación pública. Porque ya no es LA pública, sino LAS públicas. Divide y… Hacen que no se sepa con exactitud qué defendemos con la camiseta verde. Han creado una doble red dentro del sistema con un solo fin: vendernos que unos centros son estupendos y otros el desagüe. Hoy no se construye colegio o instituto que no lleve placa. Si esa es la apuesta, es que el resto son desagüe, residuales. Se metan su libertad allí!

6.- Asignaturas no instrumentales: R.I.P.

La palabra consigna suena a KGB pura y el modelo bilingüe tiene una: funciona. Sea como sea.

Me pongo como profe y visualizo el aula. Mi aula por ejemplo. Todos los cursos reproducen perfiles así que entiendo que mis colegas que enseñan en un centro con placa no educan a personas esencialmente diferentes a las mías.

Unidad 4, El clima. Intento empatizar, calzar los zapatos de un profe bilingüe y veo factible un listado de términos en inglés. Incluso aconsejable: tipo temperature, precipitacion, wind, pressure… Pero esto no es nada que no se pueda conseguir hablando con el departamento de idiomas: actividad conjunta, cartulinas en las paredes, todo muy sencillo, tradicional, bonito y aplausos plas, plas. Ahora imagino la épica de Amundsen y Scott y explicarlo para que lo entiendan. En español ya es complicado, no llego a todos. En inglés, sencillamente imposible. El delfín llega casi a la costa pero el hámster, la gata y los demás regresan a Madagascar. Lógico.

Mision imposible, por tanto. Pero eso es lo contrario de la consigna Funciona. ¿Qué podemos hacer? Pues trucar la programación de aula, rebajar contenidos y niveles, obviar que los procesos deben comprenderse, centrarse en el vocabulary y, sobre todo, especializarse en pasar pruebas, exámenes y test. Eso no es enseñar; tampoco aprender. Eso es un Seat con cilindros de Aston Martin. Es hacerse trampas al solitario porque las programaciones son por definición elementos sistémicos en el que TODOS sus elementos deben guardar proporciones, normas, cánones, un equilibrio. Si inflamos uno el resto queda sin espacio. Hasta que reviente.

¿Seguimos pareciendo exagerados? Relean los clásicos, beban de las fuentes, recuperen a Wert. Comparen horarios actuales y de antaño y pregunten al PP dónde está el reparto equitativo y justo que hubo; dónde están los profes de las bellas artes, la filosofía y las ciencias sociales. Por orden las asignaturas relacionadas con la sustancia gris y la conciencia crítica: imaginación, comprensión y relato de lo que nos pasa. ¿Dónde están mis amigos,? Desplazados, sin motivo.

7.- Y… ¿qué tiene el inglés que todos se mueren por su amor?

¿Moda? ¿Esnobismo? ¿Necesidad del mercado laboral? ¿Elegancia a lo Bond? No. No exactamente. Más bien es que este diseño reproduce la desigualdad. Pensemos en Uber como dos clases sociales enfrentadas en torno a un software. A un lado del cuadrilátero los financieros, que ponen la pasta y despiden obreros con nivel Proficiency, pero que rara vez pisarán una escuela pública. Al otro, los ingenieros con el nivel Advanced para su start up y los paria que conducen coches y trasladan turistas: un First con musicalidad servicial: Yes, Sir?

Y a estos dos últimos grupos les selecciona muy bien el modelo bilingüe del PP. Cambien Uber por comida basura o cualquier otra empresa deslocalizada. Da igual; encaja. ¿Saben? Nunca les escuchamos decir que controlar idiomas serviría para comprender mejor a Ockham. Ni siquiera a Burke o a Adams, que son uno de sus muchos padres. Pero sí que nos martillean con que saber inglés resultará imprescindible para encontrar un trabajo. El preámbulo de la LOMCE, que es de donde prende todo, chorrea economicismo por sus cuatro costados.

Y yo les digo a mis alumnas que primero que el trabajo tienen que encontrar el convenio colectivo, y los derechos laborales y la huelga, porque sin eso el trabajo no es trabajo sino esclavitud, y el auto-empleo la explotación del ser humano por sí mismo. Quieren que sepamos el inglés que nos permita vivir en nuestro coche. Así nos ahorramos la hipoteca y el traslado diario al tajo, que también es nuestro coche encadenado a un programa informático. ¿Han estado en San Francisco? ¿No? En breve en nuestras pantallas.

8.- Método sin evaluación

Si trabajas para la Comunidad de Madrid puedes ser testigo del milagro de la transustanciación: la evaluación convertida en fiscalización. Es el mundo de los inputs y los outputs que sirven para socializar las bondades y privatizar los fallos del sistema. Lo bueno me corresponde y lo malo os pertenece. En general cualquier administración del PP fiscaliza hasta la micción de sus trabajadores. Menos Ignacio González.

De manera inconcebible el modelo bilingüe ha escapado a este frenesí evaluador. No hay estudio directo y oficial de la Consejería sobre el impacto o la ventaja de este sistema. Todo lo más son referencias indirectas a partir de las CDI o Selectividad, que se quedan con el dato y ocultan la trastienda. Muy hábiles han introducido otros métodos de evaluación, totalmente ajenos, que luego unen con un engrudo raro y presentan en ciento no se cuántos caracteres. Modelos basados en los resultados y no en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Lo dicen claramente y parece de coña: como quieras, pero ese porcentaje debe subir el año que viene. Apesta.

Pero el partido a partido, que es la realidad de la educación, dice que la mayoría del profesorado está cansado de un modelo que obliga las costuras y un día las reventará; que los papis y las mamis más críticos ya hablan abiertamente de estafa porque sus hijas no son bilingües y/o han menospreciado a sus vástagos; y que el alumnado memoriza el listado de reyes porque hasta ahí puede alcanzar su compresión en un idioma que no es el materno.

¿QUÉ EXIGIMOS? ¿QUÉ HAY QUE HACER?

Porque nadie lo pidió y nos lo han impuesto; porque coloca todos los recursos al servicio de una idea falsa; porque dinamita la función pública y su sistema de acceso; porque impone un criterio que segrega alumnado y crea guetos; porque nos introduce en el callejón sin salida de la competitividad entre centros educativos y rompe el concepto de – una – Escuela Pública; porque relega las asignaturas que generan conciencia crítica y fomenta el inglés con el fin de reproducir la desigualdad; y porque han declinado evaluarlo no sea que tengan que retratarse en público.

Porque nos ha costado caracterizarlo y llevamos años de retraso. Porque recorre ya nuestra médula y desmontarlo va a costar un triunfo y no pocas bajas. Porque en su comparación el aumento de horas y ratio o la bajada de sueldo son juegos de niños. Porque es a día de hoy el látigo más potente de la LOMCE y ésta queremos derogarla. Porque lo apadrina el PP y siempre hacemos lo contrario si me apuran.

Por todo eso urge enfrentarse al problema del modelo bilingüe y hacerlo ya. Pero es tan grande que cada uno por su lado no podremos vencer. Nos ha ocurrido en los últimos años que la falta de unidad ha restado fuerza a la movilización. Si tenemos claro que éste es con diferencia nuestro mayor problema en la actualidad, debemos exigir entonces a las organizaciones que se reclaman de la defensa de la pública y de la izquierda – sindicatos, partidos políticos en cabeza, pero también plataformas, asociaciones y colectivos de educación – que organicen la resistencia en unidad. Resistencia en unidad en torno a una consigna sencilla.

 POR LA PARALIZACIÓN DEL MODELO BILINGÜE PARA CENTROS DE NUEVA CREACIÓN

Y LA REVERSIÓN EN AQUELLOS EN LOS QUE YA ESTÁ EN MARCHA

POR LA DEROGACIÓN DE LA LOMCE

Si no lo paramos va a resultar como con los cementerios civiles, a los que fueron a parar solo los verdaderamente honestos. Al paso que vamos matricularse conscientemente en un no blingüe, si es que no los extinguen antes, será el maquis educativo. Y allí nos enterrarán. Y ahí nos desterraremos.

P.S. No estamos en contra de aprender inglés, ni de la asignatura en sí. Al contrario. Pero el modelo bilingüe no tiene nada que ver con la enseñanza. Ni con el aprendizaje. Es, lisa y llanamente, otro ataque a la Escuela Pública.

 

Enrique Herrero es profesor de Ciencias Sociales,
afiliado de las Comisiones Obreras y concejal de Ahora Getafe

Löic Caballero es profesor de filosofía
y afiliado de la Unión General de Trabajadores

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