Principal Opinion A-Cierto Pleno Acierto Pleno: El infausto punto 26

Acierto Pleno: El infausto punto 26

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Pleno Municipal de Getafe. Foto: Enrique Heras

Todo indicaba que sería otro anodino Pleno. Uno más. Uno de esos en los que el 80% de las mociones a tratar poco o nada tienen que ver con el municipio. Pero lo que no sabíamos es que, tras más de cinco horas de Pleno, llegaríamos al punto 21, lugar en el que se encontraba la propuesta presentada por los concejales de Ahora Getafe Enrique Herrero y Javier Alcolea, ambos militantes del POSI, sobre la reincorporación de los despedidos de LYMA por la presunta entrega de facturas falsas para cobrar prestaciones sociales. En ese punto, retirado para fusionarse con el 26, existía una petición de palabra en la que intervendría una portavoz de los despedidos. Sin embargo, pese a que el señor Herrero solicitó a la presidencia que se respetase el uso de la palabra del punto, y se utilizara en el 26, Sara Hernández no tuvo a bien, amparada por el Secretario Municipal, conceder esta petición, porque con el punto retirado, también se iban al garete las peticiones de palabra del mismo.

Y llegó el punto 26. Polémico, conflictivo, áspero, tenso. Un punto que nunca debió llegar a un Pleno municipal que se ha convertido en un mercado, donde el respeto a la institución, y a las personas allí representadas hace tiempo que se fue por el desagüe de la educación. Las voces, los gritos, las interrupciones… son un clásico. Lo que no sabíamos es que minutos después acabaríamos con el estómago encogido y con las lágrimas poblando los ojos de las personas más sensibles. Y es que no solo se iba a hablar de reprobar a un concejal, o de readmitir a unos despedidos, sino de lo que hay detrás de la fachada de cartón piedra, de los decorados: familias rotas, viviendas que se perderán por impago o niños que duermen en coches. Un drama cercano, una condena en vida. Un precio muy alto a pagar por unos hechos que no han quedado acreditados, y un chapucero expediente de despido, según dicen tres sentencias judiciales, que ha llevado a pique los proyectos de vida de decenas de personas.

Anoche confieso que me acosté rumiando lo que había visto y oído. No era fácil conciliar el sueño. Aún resonaban en mi cabeza las palabras de desesperación de una mujer de 60 años de edad que, tras 28 años trabajando en LYMA «dejándose la vida por el ayuntamiento» hasta el punto de «mirar hasta por una lejía», había sido despedida e iba a perder su vivienda. O aquel otro que, aguantando el llanto, contó que su vida familiar se había roto y desde hace dos días dormía con sus tres hijos en un coche. El colofón del bochorno llegó cuando el portavoz del PSOE, Herminio Vico, afirmó en referencia a Ángel Muñoz, concejal socialista responsable de limpieza y mayores: «recordemos que el señor Muñoz no está imputado ni investigado, que se le ha llamado a tomar comparecencia por parte del juzgado, para dirimir de manera garantista y respetando siempre la presunción de inocencia el asunto que aquí nos ocupa», lo cual no es cierto, ya que como puede apreciarse en la imagen inferior, el señor Muñoz sí se encuentra investigado (nueva denominación de la figura jurídica de los antiguos imputados).

Al final, la moción llevada al Pleno aprobó, con el voto en contra de los partidos del Gobierno municipal (PSOE e IUCM/LV), la reprobación del concejal de Limpieza, Ángel Muñoz, y la reversión del proceso de despido de 26 trabajadores de la empresa municipal de limpieza LYMA por el caso de las presuntas facturas falsas.

Con la coletilla final de la alcaldesa, Sara Hernández, que mostró de manera pública al concejal y al gerente de LYMA la solidaridad del Gobierno municipal «y mi reconocimiento personal y político a vuestra labor».

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